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Murió el espía ruso que había sido envenenado

Después de varias semanas de agonía

Alexander Litvinenko era un severo crítico del régimen de Putin

LONDRES.- El ex espía ruso Alexander Litvinenko, severo crítico del presidente Vladimir Putin que fue presuntamente envenenado hace tres semanas en Londres, murió ayer tras una larga agonía, caso que genero conmoción en el mundo y recordó la época de la Guerra Fría.

Así lo informaron fuentes del University College Hospital (UCH), donde estaba internado. Explicaron que la condición de Litvinenko había empeorado en las últimas horas, luego de que anteanoche sufriera un ataque al corazón. Los allegados de Litvinenko, que investigaba el asesinato de la periodista rusa Ana Politkovskaya, acusan a Moscú de haberlo envenenado, aunque los servicios secretos rusos lo negaron categóricamente.

La policía antiterrorista de Gran Bretaña fue convocada para investigar el caso, después de que los médicos determinaron la semana pasada que su enfermedad había sido causada por envenenamiento.

"A pesar de los constantes análisis, seguimos sin saber las causas de su condición", dijo ayer el doctor Geoff Bellingan, director del departamento de terapia intensiva del UCH, que tras varios días de incertidumbre y afirmaciones contradictorias descartó la posibilidad de que Litvinenko hubiera sido envenenado con talio metálico o radiactivo.

El lunes pasado, un experto en sustancias tóxicas que examinó a Litvinenko, John Henry, dijo que el veneno utilizado "podría ser talio radiactivo" debido a la drástica caída de los glóbulos blancos y al daño en la médula ósea.

El ex espía secreto, de 43 años, comenzó a sentirse enfermo el 1° de este mes, horas después de haber tomado el té en un hotel londinense con dos ciudadanos rusos -identificados ayer por la policía británica como Vladimir y Andrei Lugovoy-, y de haber almorzado en un restaurante japonés de la ciudad con el italiano Mario Scaramella.

Este último, que ayudó al Parlamento de Italia a investigar el espionaje soviético de la Guerra Fría, le había dicho que contaba con "información importante" sobre la muerte de Politkovskaya. En declaraciones a la BBC, Scaramella dijo haberle mostrado a Litvinenko mensajes de correo electrónico de una fuente común, que les advertía que sus vidas podían estar en peligro.

Horas después, Litvinenko comenzó a sentirse afiebrado y a vomitar. Durante diez días, los médicos lo trataron con antibióticos y otros remedios, suponiendo que se trataba de una indigestión aguda. Sólo sospecharon de un envenenamiento cuando el paciente comenzó a perder mechones de pelo. Sus sistemas inmunológico y nervioso resultaron dañados en poco tiempo.

"Sabemos muy bien quiénes son los enemigos de Litvinenko. El trabajo que hicimos durante años fue para subrayar los vínculos entre la mafia rusa y algunos funcionarios corruptos de alto nivel en el gobierno de Moscú", afirmó Scaramella.

Oleg Gordievsky, ex doble agente de la KGB y también amigo de Litvinenko, sospecha de uno de los rusos con los que se encontró el espía. "Este es el modus operandi típico de los SFS [los Servicios Federales de Seguridad rusos, ex KGB]", observó.

Litvinenko se encontraba entonces investigando el asesinato de su amiga Politkovskaya, también crítica del gobierno de Putin, quien fue asesinada en el edificio de departamentos en el que vivía en Moscú, el 7 de octubre pasado. La periodista, que también había sobrevivido a un nunca esclarecido intento de envenenamiento, era conocida por sacar a la luz abusos cometidos por tropas rusas en Chechenia.

Los amigos y familiares de Litvinenko acusan al Kremlin y a los servicios de inteligencia rusos por el intento de asesinato, ya que el ex espía era crítico del gobierno de Putin. Pese a que Moscú emitió esta semana un comunicado por el cual rechazaba las acusaciones, las relaciones diplomáticas con Londres se enfriaron considerablemente por este caso.

Misterio de novela

La víctima de este misterio, digno de una novela de John Le Carré, abandonó su país hace seis años, luego que las autoridades moscovitas le retiraron el pasaporte por haber acusado al régimen de Putin de haber tratado de asesinar al magnate Boris Berezovsky (amigo del ex presidente Boris Yeltsin).

Tras ser perseguido durante varios meses en distintos países de Europa y en Turquía, el ex espía, acompañado por su esposa Marina y su hijo de 10 años, obtuvo asilo en Gran Bretaña en 2000, y el mes pasado se le otorgó la nacionalidad británica.

En 2002 publicó, junto con el historiador Yuri Felshtinsky, un libro titulado Cómo hacer volar Rusia: el terrorismo desde adentro , en el cual acusó a sus ex colegas de los SFS de haber coordinado en 1999 una serie de atentados que resultaron en la muerte de 300 personas en Rusia con la intención de atribuirlos a la guerrilla de Chechenia, para ofrecer al gobierno de Putin una excusa para lanzar su segunda guerra en la región separatista.

Tres años después de la publicación, su domicilio, en el norte de Londres, fue blanco de un atentado: una mujer arrojó sobre la puerta un cochecito de bebe repleto de explosivos que causó sólo daños materiales.

El envenenamiento de Litvinenko recordó el del jefe de Estado de Ucrania, Viktor Yushchenko, quien cayó enfermo después de cenar con simpatizantes del régimen ruso durante la campaña presidencial en 2004. Tras sufrir la desfiguración irreversible de su rostro, los médicos descubrieron que había sido intoxicado con dioxinas.

Agencias Reuters, ANSA y AP

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Reflexión:
Cómo continúa operando en todas partes del mundo el terrorismo de estado.
La vida es Matrix.

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