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Las 4 Nobles Verdades de Buda

En el momento de su iluminación, el Buda anunció lo que se conoce como las
Cuatro Nobles Verdades o, dicho en otras palabras, las cuatro verdades
fundamentales sobre la naturaleza de los seres conscientes. Aquí vale la pena
recordar que el Buda Sakyamuni tuvo mucho tiempo para enseñar después de
iluminarse (cerca de 45 años) y por ello dio muchas enseñanzas, 84.000, que se
ajustan a la naturaleza de todos los seres. Las Cuatro Nobles Verdades no son
sus únicas enseñanzas si no las primeras.

De ellas parten todas las enseñanzas posteriores y todas las formas de budismo que se conocen hoy en día. Por esto último es importante conocer estas verdades. Hace 2500 años aproximadamente, el Buda anunció las Cuatro Nobles Verdades siguiendo el modelo médico de su época, esto es, en primer lugar dictaminó que existía una enfermedad (el sufrimiento); que esta enfermedad tenía una causa (el aferramiento del ego); que era posible curarla (la meta) y que había una forma de curarla (el camino). Por haber empleado este método al Buda se le conoce como el médico de la mente.

Las Cuatro Nobles Verdades son:

- La verdad del sufrimiento: hay sufrimiento en el nacimiento, en la enfermedad, en la vejez y en la muerte. Hay sufrimiento en atraer lo que nos gusta y en alejar lo que no nos gusta y en nuestras emociones, en la forma en que percibimos las cosas, en nuestro pensamiento, es decir, en todos los componentes de lo que se conoce como yo o ego. Esta verdad es bastante obvia para la mayoría de nosotros. Si de manera sincera y honesta examinamos nuestra experiencia, veremos que la experiencia del sufrimiento, así entendida, es casi una constante en nuestra vida.

- La verdad de la causa del sufrimiento: el sufrimiento tiene una causa última que es nuestro deseo constante de adquirir cosas, encontrar personas, comprar objetos, cambiar de pareja, etc ... Ni siquiera podemos mantener nuestros pensamientos y nuestras emociones quietos: van de un lado a otro sin descanso. Es esta sensación de insatisfacción lo que marca nuestra existencia humana. A su vez, si analizamos cuidadosamente esta situación, nos damos cuenta de que su trasfondo es el deseo perenne de satisfacer, siempre y en primer lugar, las demandas de nuestro yo, al que consideramos más importante que al resto del mundo. Lo curioso de este predicamento es que, de acuerdo con el Buda, estamos tratando de alimentar y mantener algo que no es más que una ilusión o un error de percepción, ya que lo que llamamos nuestro yo, y en torno al cual construimos todo un culto (el egocentrismo, el egoísmo), no tiene en realidad ninguna solidez, ninguna continuidad, no es existente en sí mismo. Lo que llamamos el ego o yo, no es más que una serie de procesos o experiencias (tales como la percepción, las emociones, los pensamientos, etc.) que aparecen en el espacio, permanecen un tiempo en él y luego se disuelven allí mismo.

- La verdad de la meta: las dos primeras verdades enunciadas por el Buda han sido la base para que al Budismo en ocasiones se le acuse de pesimista. Sin embargo, esto no es así ya que las otras dos Nobles Verdades (la tercera y la cuarta) abren un gran espacio lleno de posibilidades para la existencia humana. El tercer enunciado del Buda es que es posible liberarnos del sufrimiento y alcanzar la iluminación (es decir, reconocer cuál es nuestra verdadera naturaleza, nuestra verdadera esencia). Si las dos primeras Nobles Verdades pudieran considerarse malas noticias (en el sentido que describen nuestro encadenamiento a un tipo de existencia desagradable) las dos últimas son excelentes noticias porque plantean la posibilidad de liberarnos de las cadenas y la forma de lograrlo.

- La verdad del camino: el Buda planteó que el camino para liberarse del sufrimiento y alcanzar la iluminación es la meditación. Esta fue la herramienta que él dio para conocer la mente, su verdadera esencia.

Por Miriam Cotes

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