De Ginamaría a mi abuelo Rolo
Buscando un video me reencuentro con Ginamaría Hidalgo y mi memoria se retrotrae a mi preadolescencia en Monte Grande, en la casa de mis abuelos. A mi abuelo Rolo, le habían regalado un long play de Ginamaría y, todas las tardes —y si podía todo el día—, lo ponía una y otra vez. Con un alargue y un banquito ponía el wincofón en el jardín y el disco eterno de Ginamaría que cantaba hasta la pudrición de una adolescente en sus veranos con sus abuelos. Hasta que mi abuela, con un grito, le decía que lo sacara y ahí, con protesta y discusiones, se apagaba hasta el otro día con la misma escena, día tras día. A todo esto, mi abuela tenía un loro (tuvo varios y casi todos se llamaban Pancho) que, al escuchar tanta repetición, aprendió a manejar los acordes agudos de Ginamaría. O sea que, además de tener que escuchar hasta el hartazgo el disco de mi abuelo, el loro se encargaba de hacerle el coro... Con los años la memoria aflora imprevistamente con retazos de vivencias olvidada...