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El Valioso Tiempo de los Maduros


Hoy tuve un día de m.... de esos en que ya no te importa más nada, que la gente no vale la pena, que vivimos en un mundo en donde lo importante es el parecer que el ser... Esos días en que agradezco que mi intolerancia aumente con cada año que cumplo, que me llene de cinismo a la hora de ver lo que me rodea, que no espere más nada de nadie, que cada día mi hermoso corazón se ajene, se aliene, se aleje y   lata lentamente. Que no me importa morir, que no tengo una sola gota de ilusión y esperanza, solo la fuerza para sobrevivir y afirmarme en mi propio camino... Los demás que se jodan! Ya no tengo la fuerza para luchar con mis ideales contra los molinos de viento y mi rugido aunque fuerte me deja llena de cansancio ... 
Y justo llega a través de facebook esta joya que guardo en mi bitácora porque cuando yo ya no esté dejará sus ecos de mí, de lo que dejé de gritar, de sentir, de vivir...

El valioso tiempo de los maduros.
De Mario de Andrade. 


(Poeta, novelista, ensayista y musicólogo  brasileño).
 
“Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…

Me siento como aquel chico que ganó un  paquete de golosinas: las primeras las comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente.

Ya no tengo tiempo para reuniones  interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.

Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.

Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.

No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.

No tolero a maniobreros y ventajeros.

Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de  sus lugares, talentos y logros. 

Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo.

Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.

Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.

Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…

Sin muchas golosinas en el paquete…

Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.

Que sepa reír, de sus errores.

Que no se envanezca, con sus triunfos.

Que no se considere electa, antes de hora.

Que no huya, de sus responsabilidades.

Que defienda, la dignidad humana.

Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.

Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.

Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…

Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.

Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.

Pretendo no desperdiciar parte alguna de las golosinas que me quedan…

Estoy seguro que serán más exquisitas que las que hasta ahora he comido.

Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.

Espero que la tuya sea la misma, porque de cualquier manera llegarás…”


Autor: Mario de Andrade: 1893-1945 poeta, novelista, escritor, musicólogo brasileño. Iniciador del modernismo, su colección de versos no fue publicada hasta diez años después de su muerte en 1955.

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