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TERROR A SENTIR





Lamentablemente me tropecé con este video de un amigo que publilcó por Facebook que habla prácticamente de toda mi vida. Agujeros, Fantasmas, Engaños y dolores terribles, depresión, ganas de suicidarme y todas las fobias y ataques de las trampas de mi mente que se imaginan. He trabajado desde el desapego todos estos años y puedo decirles que aunque la nostalgia y la tristeza son impresionantes y quedan para toda la vida se puede evitar el sentir, matar al corazón para poder vivir en paz y conformarse con la pequeña vida que uno puede manejar para ser feliz. Y sino un cuarto de clonazepan resulta o un alfajor o dos huevos fritos o el pequeño placebo de mirar a un pájaro volar. El terror a sentir es tan grande que la mente termina controlando todo y evita que el corazón no lata porque la tristeza es el peor enemigo de lo que uno ya perdió, o eligió renunciar o ve desde una distancia constructiva. La soledad termina siendo la mejor compañía. Yo SÉ que quiero y SÉ que me quieren pero ya no los siento y es el mejor remedio que pude encontrar.

Sé que mi corazón no resiste más que mis mil páginas estuvieron llenas de malas elecciones y demasiado dolor y fracaso.

Quizás ahora debo soportar nuevas etiquetas de resentida, venenosa, egoísta pero intento sacarme la pesada mochila de sentirme muy pelotuda.

Escribir también está en mi consuelo en evitar la memoria pero me resulta imponsible sentir el vacío y la nostalgia.

Tengo el consuelo de haber vivido a peno, profunda y comprometidamente, amando con cada cuerda de mi ser pero en el dar me quedé sin nada, en vivir la vida de los demás me había olvidado y disgregado mi propia vida. Y lo que me devolvió la vida fue experiencia, sabiduría y mucha tristeza.

Hoy me defino como un fracaso en TODAS mis vinculaciones afectivas (familia, amigos, parejas o lo que fuera). Ya no necesito casi nada y me conformo con muy poco.

Resigné la felicidad y el amor por la paz y eso es suficiente, no se lo deseo a nadie, aunque sé que somos demasiados que hemos llegado a este punto de nuestras vidas, en un mundo  en donde el sexismo se confunde con el amor y donde la descartabilidad se confunde con la utilidad.

No entiendo ni este mundo ni en qué nos hemos convertido, tampoco ya me importa.

Hoy vivo el ahora, hoy ya no siento y hoy tengo paz.

Pero en algún lugar muy remoto y sepultado con lápidas siniestras y muy frías el dolor está...

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