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20 septiembre, 2012

Mal de Hibris o Hybris o Hubris

Circula por las redes sociales un informe sobre este mal que aqueja a muchas personas en la actualidad desde artistas, periodistas y políticos. Una enfermedad que tiene una larga historia y el término se origina en la antigua Grecia, este mal tiene que ver con la exagerada confianza y orgullo de aquellas personas relacionadas con el poder: "Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco."
Uno siempre se pregunta qué le ocurre a determinada persona cuando por algún motivo de azar o de propio mérito o voluntad accede al poder y se transforma. "Subirse al banquito", "subirse al poder", "piojo resucitado", "se cree una estrellita" o "los 10 segundos de fama Tinelli".

Según Wikipedia: La hibris o hybris (en griego antiguo ὕϐρις hýbris) es un concepto griego que puede traducirse como ‘desmesura’ y que en la actualidad alude a un orgullo o confianza en sí mismo muy exagerada, especialmente cuando se ostenta poder.

En la Antigua Grecia aludía a un desprecio temerario hacia el espacio personal ajeno unido a la falta de control sobre los propios impulsos, siendo un sentimiento violento inspirado por las pasiones exageradas, consideradas enfermedades por su carácter irracional y desequilibrado, y más concretamente por Ate (la furia o el orgullo).


En el derecho griego, la hibris se refiere con mayor frecuencia a la violencia ebria de los poderosos hacia los débiles. En la poesía y la mitología, el término fue aplicado a aquellos individuos que se consideran iguales o superiores a los dioses. El hibris era a menudo el ‘trágico error’ o hamartia de los personajes de los dramas griegos.

El castigo por arrogancia también aparece como un tema en la Biblia:
Adán y Eva son tentados a ser como Dios y por ello expulsados del Jardín del Edén y en la Torre de Babel fue erigida para llegar al cielo, pero Dios la destruyó.

En la actualidad, las consecuencias negativas modernas de las acciones provocadas por la hibris parecen estar asociadas a una falta de conocimiento, interés y estudio de la historia, combinada con un exceso de confianza y una carencia de humildad.

Hibris es a menudo aplicado como término peyorativo en política. Como la hibris está relacionada con el poder, suele ser usado por personas relacionadas con partidos políticos de la oposición contra aquellos que ostentan el poder.

El historiador británico Arnold J. Toynbee, en su voluminoso Estudio de la Historia, utiliza el concepto de hibris para explicar una posible causa del colapso de las civilizaciones, como variante activa de la némesis de la creatividad.

Lo que está circulando en las redes sociales y que señala a casi todos los gobernantes y/o políticos de nuestro país y de latinoamérica explica:


Síndrome de Hubris


Se aplicaba en Grecia al héroe que lograba la gloria y "borracho" de éxito se comportaba como un Dios, capaz de cualquier cosa. Es un ego desmedido, una sensación de poseer dones especiales que lo hacen a uno capaz de enfrentarse hasta a los mismos dioses.

El neurólogo Davi Owen analiza la "locura" que provoca el poder. Este neurólogo escribe su libro después de seis años del estudio del cerebro de los líderes políticos y concluye: "el poder intoxica tanto que termina afectando al juicio de los dirigentes".

El siquiatra Manuel Franco explica así lo que ocurre con los líderes políticos:"una persona más o menos normal, se mete en política y de repente alcanza el poder o un cargo importante. Internamente tiene un principio de duda sobre su capacidad, pero pronto surge la legión de incondicionales que le facilitan y reconocen su valía. Poco a poco se transforma y empieza a pensar que está ahí por mérito propio. Todo el mundo quiere saludarlo, hablar con él, recibe halagos de todo tipo. Esta es la primera fase. Pronto da un paso más y entra en la "ideación megalomaníaca", cuyos síntomas son la infalibilidad y el creerse insustituible. Entonces comienzan a realizar planes estratégicos para veinte años, obras faraónicas, o a dar conferencias sobre temas que desconocen.

Tras un tiempo en el poder, el afectado por este mal, padece lo que sicológicamente se llama "desarrollo paranoide". Todo el que se opone a él o a sus ideas, es un enemigo personal.Puede llegar incluso a la "paranoia o trastorno delirante" que consiste en "sospechar de todo el mundo" que le haga una mínima crítica, y progresivamente se va aislando de la sociedad.

Llega un momento en que deja de escuchar, se vuelve imprudente, toma decisiones por su cuenta, sin consultar porque cree que sus ideas son correctas. Aunque finalmente se descubra que son erróneas , nunca reconocerá la equivocación.Se siente llamado por el destino a las grandes hazañas ( le pasó a Bush y a Blair, cuando no planificaron con detalles cómo reemplazarían a Huseim, y no pensaron cómo respondería el ejército iraquí; en la antiguedad otros ejemplos fuerón Nerón, Calígula y otros emperadores; en América Latina, saquen conclusiones.....)

Todo esto se da hasta que cesa en sus funciones o pierde las elecciones, entonces viene el "batacazo" y se desarrolla un cuadro depresivo ante una situación que puede comprender".

Dice el Dr. Franco que es difícil tratar este problema, porque quien lo padece no tiene conciencia de ello.

Síntomas del mal de Hubris


  • Modo mesiánico de comentar los asuntos corrientes y una tendencia a la exaltación.
  • Un enfoque personal exagerado (yo) tendiente a la omnipotencia.
  • Agitación, imprudencia e impulsividad.
  • No son iguales a los demás mortales, se sienten superiores.
  • En su vida personal se dotan de lujos y excentricidades y tienen una desmedida preocupación por la imagen.
  • Se rodean de funcionarios mediocres.
  • El rival debe ser desactivado por cualquier método.
  • Construyen una red de espías para controlar a oponentes y aún a los de su propio partido.
  • Terminan cayendo en la trampa de su propia política.
  • La pérdida del mando o de la popularidad, los lleva a la desolación, la rabia y el rencor.
Algunos que la padecieron y la padecen:

Personajes mitológicos griegos y romanos castigados por sus hibris:
Agamenón, Aracne, Belerofonte, Casandra, Ciniro, Creonte, Eco, 
Edipo, Efialtes, Egisto, Enómao, Euforbo, Héctor, Heracles, Icaro,
Jasón, Layo, Marsias, Minos, Níobe, Odiseo, Orestes, Oto, Paris, Penteo
Prometeo, Quíone, Salmoneo, Sísifo, Tamiris, Tiresias, Tersites, Yasión, Hitler, Bush, Nixon, Chavex, Cristina Kirchner, Fidel Castro, la lista es larga...


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